¡VIVAN LAS DEPENDIENTAS OPTIMISTAS!

By Dianina XL 10 meses ago4 Comments

¡Aquí no tenemos nada para ti!, ¡No te lo pruebes que no te va a entrar!, ¡Tienes que irte a una tienda de tallas especiales!.

Muchas de vosotras habréis recibido alguna de estas perlitas en alguna tienda. Frases también acompañadas con miradas que te juzgan y te desprecian. En definitiva, mala educación y poca profesionalidad por parte de algunas dependientas, creando en muchas ocasiones situaciones incómodas que hacen que te vayas cabizbaja y con la autoestima por los suelos. Así que si una amiga te pregunta: ¿nos vamos de compras?, tu respuesta interna sería “No, gracias. No tengo el cuerpo para que me insulten gratuitamente”.

Yo también me he visto afectada… ¡Incluso sin llegar a estar presente! Una amiga fue a comprarme un regalo de cumpleaños a una conocida tienda de ropa interior. Su intención era comprarme un pijama y se dirigió a la dependienta para preguntarle si tenían una XL. La respuesta fue ¡Pero si ya tenemos la L! (como si el hecho de que alguien necesitase una talla más fuese una locura inconcebible). Mi amiga me lo contaba alucinando y super indignada. Ella nunca había vivido este tipo de situación porque siempre a utilizado una talla S. Yo le respondí: ¡Bienvenida a mi mundo! La próxima vez vete a Primark que allí no tendrás problemas.

He oído muchas quejas al respecto del gremio de dependientas. Pero en honor a la verdad, me he encontrado en la mayoría de los casos con personas muy correctas y educadas. No debemos estigmatizar a un grupo por las actuaciones de unos pocos.

Por lo general, las vendedoras que me han atendido, si no tenían mi talla, me han respondido de forma empática, a pesar de ser una negativa. Y sí, te vas de la tienda decepcionada, pero por lo menos dignamente.

Aún así quería destacar un pequeño porcentaje, al que yo llamo: “las dependientas optimistas”. Seres maravillosos, que hacen todo lo posible por encontrar algo de la tienda que te quede bien o al menos te entre.

Recuerdo una vez, hará unos tres años, que fui de peregrinaje al centro de Milán con mi hermana, en la búsqueda de un vestido o conjunto para “darlo todo” en la fiesta de navidad donde trabajaba. Podéis imaginaros como era el ambiente de shopping en diciembre: tiendas y calles a rebosar de gente, yo cada vez más estresada por la multitud y con los ánimos en caída libre conforme pasaba el día ya que no conseguía encontrar nada. Al final de la tarde y después de haber recorrido todas las tiendas de renombre, entramos en una tienda en la que yo recordaba haberme comprado algo en el pasado. Son de esos sitios donde todas las prendas son talla única y made in China “of course”. Pero ya sabéis que en cuestión de shopping, nunca hay que descartar nada porque siempre puedes sorprenderte.

En este caso, la sorpresa fue la dependienta. Al poco de entrar, se acercó super “nice” y dispuesta a ayudarme. Después de comentarle lo que quería, en menos de un minuto estaba en bolas en el probador intentando enfundarme todo lo que me traía. La situación era tan surrealista, que estábamos todas partidas de la risa: mi hermana y yo por mis pintas, y la vendedora por mis comentarios. Y es que señoras, probarse una talla única siempre tiene riesgos … Y eso que la falta de respiración ha sido siempre mi límite a la hora de vestir ajustada.

La realidad era que nada me iba a quedar bien (mi hermana lo sabía y yo también). Pero esa estupenda dependienta jamás perdió la esperanza y siguió trayendo más prendas. Aunque en esta ocasión no tuve suerte y salí de la tienda con las manos vacías, siempre estaré agradecida a esta profesional que consiguió dar color a un día gris y logró transformar un momento dramático en algo divertido e inolvidable.

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  MODA, NOVEDAD

4 Comments

  • Aranzazu Reyes says:

    Un brindis por esa mujer!! Yo en épocas pasadas no quería ni salir, ni de shopping, ni nada por que no encontraba ropa linda que llevar

  • Charo says:

    Se agradecen mucho ese tipo de dependientas que se esfuerzan, yo gasto una 48-50 y recuerdo que entre a la tienda köroshi, entrè atraída como un mosquito por los estampados de sus camisetas que me alucinan, pero sin la menor esperanza de que nada me valiera, pero la dependienta me trajo todas las camisetas que tallaban más grande, o las que eran más elásticas, con la esperanza que algo cubriera mi cuerpo serrano, al final me compre tres camisetas y un vestido. Una chica encantadora, así que vuelvo a esa tienda cada vez que tengo ocasión y dinerito.

  • Gemma says:

    Qué identificada me siento! Incluso cuando usaba una 44 en alguna tienda me han mirado mal, o directamente me han dicho aquí no hay nada para tí… Me parece surrealista, y si sé que no hay nada para mí pero voy a comprarle un regalo a mi amiga de talla 38? Suelo poner X y no volver en un tiempo…

    • Dianina XL says:

      Completamente de acuerdo Gemma!!la primera regla de un vendedor es no juzgar a un cliente. Y aunque no compres nada, puede apetecerte mirar lo que hay. Un besazo!!!

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